31 ene. 2010

Ésta es la ley




Éste es el mar, aquí está el reflejo
de todo eso que hoy llega a conectar
cada luz, cada rayo que al nacer
se convierte en un espejo.

Es curioso cómo puede, el alba
volver a insuflarnos la vida,
esta que por irremediablemente jodida
nos perfora a huecos el alma.

Es la primera y única brisa
la que nos devolverá la alegría,
junto a esa pequeña cuota de valentía
de caminar por la cornisa.

Con el corazón boxeado
por los ruidos, los delirios;
por la cruz que significó el martirio
de jamás regresar a los tiempos dorados.

Pero he aquí la oportunidad
de tener el corazón vivo,
de no haber perdido ese brillo exclusivo
que irradian nuestras almas en libertad.

Hoy son las flores, las canciones
las que conducen nuestro navío
dejando atrás el hastío
para aliarnos a las emociones:
un verso, una poesía;
el ocaso anaranjado,
o el valioso delirio improvisado
al que nos transportan las melodías.

Ésta es la ley, la misión de las lunas plateadas;
la fórmula casi mágica, el licor del olvido,
el fabuloso ritmo de sentir por dentro los latidos
al dar la bienvenida a cada madrugada…

No es una copa, ni un amuleto ni una medalla;
es haberse atrevido a soñar
sin haber renunciado al naufragio de brillar
a pesar de haber perdido la batalla.

Ésta es la ley, aquí está la verdad,
es ésta la cuna de los pensamientos;
es la chance que aún nos da el viento
de creer en soledad.

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